Diapositiva de Ávila, vitrubiana en la multiplicación de torres para posibilitar un mejor enfoque, que se repiten cada 10 metros, logrando cubrir el espacio de tiro.

El remate alto de las murallas, el cuerpo alto, presencia ventanales que se generalizan en época tardía, con arcos de medio punto en disposición radial, donde se colocarían las máquinas de tiro. Otro elemento en este cuerpo alto son las almenas, donde apoyarse y resguardarse, que no han llegado hasta hoy en día debido al paso del tiempo, pero que sí lo hacen en elementos iconográficos como monedas, como una perteneciente a Emérita Augusta, donde aparece el recinto amurallado de la ciudad, que presenta puerta bífora con torres flanqueándola, ventanales y rematadas con almenas en forma de T, de época altoimperial.

 

Otro elemento importante son las puertas, que también van a evolucionar. En el Alto Imperio, se recrean en los arcos de triunfo, desarrollando su faceta monumental, más que de elemento de cierre, de defensa de la ciudad. La puerta augustea de la Antigua Nimes. Se trata de una puerta tetráfora, con dos puertas grandes en el centro y dos menores, una a cada lado (las primeras son para el paso de carros y las segundas para el de peatones). Se trata de arcos sin cierre, siempre se encuentran abiertas, con igual esquema que se ve en los arcos de triunfo, con elementos escultóricos, sobre peanas en pequeños nichos, que representan a los dioses protectores de la ciudad dentro del panteón romano. Puertas que forman parte del entramado urbano de la ciudad, desarrollando los primeros pasos de la calle, encarrilándola.

Por el contrario, las puertas de las ciudades tardorromanas cambian este esquema, dejando de ser grandes puertas monumentales, destruyendo ese concepto de prestigio, pasando a tener una determinante condición de elementos defensivos, de cierre, de protección, al igual que muros y torres.

Una Diapositiva de Coria, (lámina 5 en el centro), ilustra una puerta, de una sola pieza, de arco, pero muy poco trazado, flanqueado por dos torres, pero incidiendo en este aspecto en las soluciones aurelianas de torres cuadradas en vez de las redondas, como en la misma lámina se pueden observar en Koln, Badalona, Itálica, Belo y Lienz. En unos casos, como en el de Koln, mantiene tres vanos, unos central para los carros y dos menores, una a cada lado para peatones vistos en el caso de la Puerta de Nimes, pasando por ejemplos intermedios como los de Badalona y Lienz, donde una columna o dos, dividen en dos el vano de la puerta. Incluso en algunos casos, se mantiene la solución altoimperial de colocar las torres a caballo de la muralla. También sería de un solo vano flanqueada por torres cuadradas, la puerta monumental de Gigia.

También existen ejemplos de puertas que siguen el modelo de Vitrubio, estrecho y flanqueado por torres de planta semicircular.

Otra diapositiva de Coria, muestra la misma puerta en el interior de la misma, en la que recibe un tratamiento más clásico, ya que existe una ornacina, del siglo XVI, un elemento que aparece sin embargo desde la antigüedad tardía. Si bien en el Altoimperio en esas ornacinas se colocaban las imágenes de divinidades del panteón romano, como se observaba en el ejemplo de Nimes, consagradas a la protección de la ciudad y defensa de las puertas, en la época de Teodosio, este significado es modificado por el cristiano, y en esas ornacinas se sitúan imágenes de la Virgen o de santos o mártires a los que se encomiendan las ciudades (Mérida a Santa Eulalia). La imagen del santo o santa en la puerta, será la que de nombre a la misma. Del mismo modo también hacen acto de presencia en la ciudad, escudos heráldicos, propios de la Edad Media y Moderna, símbolos de la aristocracia que gobierna la ciudad, pero con precedentes de época de Justiniano y del Crismón que Belisario coloca en la clave de una de las puertas de Roma cuando este general la conquista, como símbolo de dominación.

 

De este modo, se pueden comentar otras características generales, como el amurallamiento del Noroeste y Valle del Ebro en contra del Sur y Sudeste de la Península Ibérica, por cuestiones sociales y cronológicas. La construcción de murallas se debe tradicionalmente a la llegada de los Bárbaros en el siglo III, pero se ha visto que la cronología de los amurallamientos es mucho más amplia, ya que se extiende hasta el siglo V y comienza con anterioridad al siglo III. La antelación a esta fecha tradicional, se deba a que en el Norte de España, hay fenómenos de revueltas, de grupos diferentes de población que provocan focos de inestabilidad interna. También, las principales ciudades con murallas son las capitales de los diferentes conventus, así como otras ciudades que por diferentes motivos son importantes en época tardorromana, como puede ser Gigia. Son las principales ciudades y las que más dinero poseen las que se amurallan como nuevo factor de monumentalización de la ciudad, confiriéndoles un carácter urbano a la ciudad, al asentamiento.

12-3-98

En el Norte de la Península Ibérica hay otros núcleos semiurbanos de origen indígena que pasan a ser núcleos intermedios entre la capital y el mundo rural, con diferentes nombres como Aquae Flaviae... otra serie de núcleos con esas mismas funciones y otras que van a recibir funciones parecidas con algunos Oppida u otros Castros con alguna función central.

 

 

 

En una diapositiva presenta un antiguo núcleo indígena, Bergidum Flavium, que responde a las características generales de un Oppida u castro, con unos lugares donde se concentran las actividades agropecuarias con defensas naturales. Hacia el siglo III es un lugar donde no se percibe un dinamismo especial, y a lo largo del tiempo se percibe la construcción de una nueva muralla, construida en el siglo IV, con las mismas características de las de esta época. Se adapta al cerro ovalado que ocupa el asentamiento, construido en Opus Mixtum y Caementicium, siguiendo un modelo propio de la Hispania del siglo IV. Este lugar, funciona como una pequeña capital, sede de un lugar jerárquico, por algunas novedades y en época visigoda se ve que se reproducen las mismas funciones. Bergidum Flavium es la capital de la Bergidensis, y se la conoce con una jerarquización del espacio que se perpetúa en la Alta Edad Media en nombre de la monarquía, siendo el territorio Bergidensis, actual Bierzo, y se trata de un núcleo semiurbano.

La lámina 3, presenta la planta de algunos de estos sitios, como Astorga, León y Zaragoza. Tendrían unas 20 hectáreas y Condeixa-a-Vella, tendría 2, y es igual que el resto, pero eso, más pequeño.

Existe otro tipo de núcleos que tienden cada vez más a la ruralización, pero que participan de algunas de las características propias del mundo urbano. Son pequeños castros con un origen antiguo, con alguna refortificación, que se sitúan en un rango inferior jerárquico administrativo, con control sobre un territorio mucho más reducido y con gran tradición en la tradición antigua norteña: Coaña, San Chuis, Chao San Martín...

Este sistema de explotación en el siglo II-III se abandona, pero en los IV al VI, se observa una nueva habitabilidad en la mayoría de ellos, con una reorganización social, con jefaturas locales, que se ubican en sitios de prestigio y adquieren algunas funciones que se dan.

En la Diapositiva aparece Villalonga, su organización se estructura a partir del siglo IV con cierta ortogonalidad en las callejuelas, que se cruzan en ángulo recto y crean cuadrantes y se explica por la estructuración de una diversidad económica. No todas las construcciones poseen la finalidad de viviendas, unas serán establos, almacenes, talleres... Se trata de una ordenación semiurbana dotada de una fuerte muralla que rodea el recinto, destacando en altura y deja el interior protegido dentro de un cráter, y una abertura en el muro, una boca, que no llega a ser una puerta, sino, más bien eso, una simple abertura practicada en el amurallamiento. Una excavación reciente ha permitido observar mejor esta estructura, heredera de la tradición local indígena, formada por un amasijo de tierra, barro, piedras, r3forzada para evitar los derrumbes. Al exterior es posible que se creasen unos fosos similares a los tradicionales romanos, tallados en la roca, con un perfil bastante agudo.

 

 

Este fenómeno se aprecia también en castros reducidos, con un control del territorio menor. Son más numerosos y no hay un nivel de estudio arqueológico sobre él en profundidad. Otros, como Coaña, sustituyen este mismo fenómeno de gran reocupación por otro de ocupaciones más endebles.

Otro detalle importante es la asociación de muchos de estos castros a fenómenos de inseguridad social, de asaltos de los pueblos germánicos. Idacio dice que ante los peligros, las poblaciones se refugian en las torres (Turrei) y en los castros. Más que en esta realidad, hay que pensar que actuarían como un fenómeno no de decadencia sino de resurgimiento a partir del Bajo Imperio de la reorganización, de la retoma de los lugares de control de las jefaturas locales de estos pequeños territorios. Las Torres pueden referirse a instalaciones menores, a un enclave todavía menor.

 

En su evolución hacia el alto medievo, como consecuencia de los nuevos gobiernos municipales, no va a haber un gobierno rector que ponga las leyes de construcción de murallas, dando lugar a grandes obras públicas, a nuevos edificios, producto de la mentalidad altomedieval y a la ideología cristiana (sedes episcopales, iglesias...). Surgen nuevos edificios y se desmantelan progresivamente los clásicos. Todos estos hechos suceden en la mayoría de las ciudades tardoantiguas. En España, Bracara, Lucus, Emérita, Toledo...

Todo ello demuestra que no se está ante algo decadente, sino ante ciudades que mantiene una función rectora y no supone su desmantelamiento. El problema de ahora es que las ciudades actuales están sobre las antiguas, alterando el plano urbano de tal modo que sin las intervenciones arqueológicas no sería posible entender los edificios tardoantiguos. Esto trae problemas con las construcciones, con cualquier movimiento de tierra, lo que hace que la investigación debe adaptarse al ritmo urbano. Un ejemplo es el caso de Astorga, y unos solares en los que desde hace 15 años se lleva a cabo un programa arqueológico en el que sus resultados aparecen en la lámina 8, donde aparecen insulae, domos, etc.... por ejemplo también se ha llegado a determinar la red de cloacas de Asturica Augusta; su foro sería el lugar que ocupa hoy la actual plaza mayor. El problema de la superposición de las ciudades, es la creación de niveles de ocupación, con la consiguiente determinación de a qué época pertenece cada uno. En Astorga, el estrato entre los 2 y 4 metros de profundidad es el que se corresponde con la época romana. Pero este problema se ve agravado con las construcciones actuales, que perforan el suelo, destrozan, mezclan, dañan niveles anteriores.

16-3-98

TEMPLOS.

A partir de Teodosio, se produce una persecución de los cultos paganos, lo que provocará un cambio tipológico y funcional. Algunos son desmantelados y sus piezas utilizadas como materiales de construcción.

Diapositiva del Templo de E........ Las partes altas son las que sufren más transformaciones. Esas piedras van a parar en la mayoría de los casos a las nuevas murallas. En contadas ocasiones se mantuvo un uso puntual para los templos paganos, aunque esta preservación funcional es relativa. El Maison Carrée en Nimes, se mantuvo ya que e transformó en iglesia cristiana en tiempos medievales.

En Roma, centro de atención, todos los edificios tienen un papel destacado. De un templo de Majencio se respeta la fachada, y se integra dentro de un templete de planta central de época de Justiniano. Los edificios de espectáculos cruentos, así como los teatros, no sufren especiales daños, tienen cierta continuidad, aunque irán perdiendo importancia.

En la Narbonense, un ejemplo es el Teatro de Orange (diapositiva).

Otros edificios, como el anfiteatro, corren peor suerte ya que encarna el gusto de las aficiones paganas. En algunos lugares se mantuvo para venationes, pero lo más habitual fue que desaparecieran. En Tarragona la transformación llega mucho más allá. Se construyen dos iglesias cristianas en su interior. Diapositiva del Anfiteatro de Tarragona con las dos iglesias en su interior. Un grabado del siglo XVII, muestra el anfiteatro de Arlés, reutilizado como fortaleza, e incluso se urbaniza.

Los circos, por el contrario, van en progresión, junto a las carreras de caballos, que se multiplican en oriente y será un edifico potenciado a partir de la época tardorromana. Circo de Majencio, alejado, a un km. de Roma, posee características orientales, más que las propias romanas. El circo Máximo de Roma estaba excavado en la roca. Poseía características probizantinas. Se conectaba a un palacio. En otros circos peninsulares, como el de Mérida, se conoce el uso y reconstrucción e partes del circo en esta época tardía. Iconográficamente, se conoce la existencia de este tipo de espectáculos, a través de un mosaico (Diapositiva) que representa una carrera de carros procedente de esta ciudad romana.

Las Termas de Constantino en Arlés, muestra cómo estaba realizado con mampostería de sillares enmarcado en franjas por ladrillo (Opus Mixtum). A partir del siglo IV se hace la mansión de campo con gran ostentación, a la que se le añade una zona termal a escala doméstica. Las grandes termas públicas no se recuperan hasta época islámica en el Al-Andalus.

Relativa continuidad del espacio público de los FOROS. Se incrementa el papel del foro como centro mercantil, en cierta medida las funciones administrativas son mantenidas en buena parte de las provincias occidentales. La Curia, organismo de gobierno urbano, experimenta un retroceso, pero en Roma se mantiene. El mismo edificio urbano significativo, todavía mantiene su presencia, aunque ya en la Edad Media sufre transformaciones funcionales que derivan en la transformación en iglesia. El foro de Roma ya sólo experimentará una nueva intervención en el siglo VI, que expresa la progresiva pérdida funcional; será el levantamiento de una columna honorífica a Focos.

La planta basilical será la que tome el cristianismo como planta para sus edificios litúrgicos. La mayoría va a ser de nueva planta, pero en muchos casos las antiguas basílicas son convertidas en espacio de culto para el cristianismo.

La red viaria. Se produce una transformación progresiva desde época Bajoimperial. En el siglo III, se finaliza la planificación estatal de la red viaria y al mismo tiempo, ligadas a ellas, las cloacas, que van a ir taponándose, y sufrirán toda clase de desperfectos. Las calles van modificándose, perdiendo el viario, su originario trazado ortogonal.

De otros edificios urbanos no se sabe más. Sí que en las insulae se detectan reconstrucciones muy descuidadas, donde no se aprecia la existencia de un canon para el modelo de casa urbana. Los solares comienzan a convertirse en espacios agrarios cerca de la ciudad. Muchas casas recurren a los pozos negros debido a la falta de atención que se pone en las cloacas; también se construyen silos en los bajos de las mismas.

Hasta época altomedieval no vuelve a sufrir una organización urbana dirigida desde el gobierno.

19-3-98

nuevas tipologías arquitectónicas.

PALACIOS.

La riqueza tardorromana, basada en la propiedad de la tierra, motiva un cambio en las clases sociales así como en los gobiernos municipales y las estructuras militares, así como en la construcción de edificios en el campo (Villae), donde esta aristocracia rústica terrateniente desarrolla todo su programa constructivo de grandes mansiones lujosas. En las zonas periurbanas también se desarrolla, con influencias constructivas de los Palacios Imperiales.

El origen data de época de la Monarquía. Pero a inicios del Imperio, no se había desarrollado, ya que las crónicas se refieren al Palacio de Augusto, como un edificio que no sobresalía con respecto al resto, incluso era de inferior lujo. En el siglo II, con Adriano, es la época de construcción de los grandes palacios/villas imperiales fuera de Roma (Villa adrianea de Tívoli), desarrollando un programa de edificios singulares, solemnes, acompañado de jardines y estanques repletos de estatuas y un ninfeo, así como la existencia de un lago artificial con una pequeña isla en su centro, donde el emperador se retiraba a meditar y descansar, ya que poseía un pequeño odeón. Pero este modelo de palacio no va ser el que sirva de modelo; para ello habrá que esperar a Diocleciano y su palacio de Spalato -Split- (lámina 11). Se trata de un palacio fortificado, que recuerda a lo ya visto en las ciudades, del amurallamiento de esta época y que se extenderá a otras villas señoriales, como la planta de la villa romana de la Olmeda en Palencia (lámina 11), que refleja la composición global del Palacio de Diocleciano.

La villa de Diocleciano es de planta rectangular, con una muralla que recorre todo su perímetro, enmarcado periódicamente por torres cuadradas, que se convierten en cilíndricas en las puertas, tres, que posee dicho palacio y que en número de dos flanquean dichos pasos. El cuarto de los costados, uno de los lados cortos, desarrolla un mirador, de gran efecto escenográfico que también se repite y desarrolla en el ejemplo palentino de la Olmeda.

La distribución interna del palacio no se corresponde con ninguna concepción clásica de la domos romana, ya que se divide en una serie de cuarteles, cuatro, divididos por pasillos que enlazan unas entradas con otras y se cruzan en el centro del interior de la edificación.

 

 ENLACES PARA ADULTOS. SOLO PARA MAYORES DE 18 AÑOS

Famosas Desnudas Hentai Gratis Voyeur Videos Porno Fotos Gay